Sunday, December 13, 2009
LOS 40 AÑOS DE CHARYTIN EN EL ARTE
En sus cuatro décadas de carrera artística, Charytín Goyco ha demostrado que llevar una vida recta, sin recurrir a escándalos para alcanzar notoriedad, paga con el respeto del público y de la familia.
Con 20 discos a su haber, compositora de sobre 100 temas, actriz de novelas y películas, y desde hace siete años animadora del programa “Escándalo TV”, Charytín resume estos 40 años como “la realización de un sueño de niña del que he podido vivir”.
“Este ha sido un aprendizaje que me ha enseñado que no estoy sola en esta tierra, que hay mucha gente a mi alrededor que le importa Dios mucho más que yo. Aprendí que la humildad que nos enseñó Jesús dos mil años atrás es la más grande fortaleza para soportar todo lo que Dios te mande. Han sido 40 años de lucha, de sufrimientos y alegrías, pero sobre todo tengo que decir que en mi vida no ha faltado el amor”, reveló la artista dominicana.
“La Chary” debutó como cantante en su adolescencia en el programa “Gente”, cuando cursaba su primer año de contabilidad en la universidad. Estando allí conoció al amor de su vida, Elín Ortiz.
El productor, con el que se casó poco tiempo después, la llevó a la fama con el exitoso programa “El show de Charytín”, que estuvo en la televisión puertorriqueña por casi dos décadas y en el que realizó personajes que han quedado en la historia de la comedia local, como fue el de “La mosquita muerta”.
La carrera de “La rubia de América” fue vertiginosa: pronto le llegó la fama, la opulencia y los viajes (llegó a filmar hasta en Japón). Pero de pronto su vida dio un giro, se perdió el estudio de televisión que poseía la pareja y tuvieron que marcharse a Miami.
“Nos dio mucha tristeza la primera vez que nos fuimos de la Isla. Fueron tiempos difíciles, de muchos líos y obstáculos, pero es ahí donde se mide cuánto se ama a una persona”.
A partir de ese momento, la vida para Charytín fue todo enseñanzas.
“A veces hay que yacer en el piso, porque cuando se está arriba no sabes cómo poner los pies en la tierra. Cuando se está en la cumbre no te das cuenta de la pobreza del mundo, de la gente que sufre; se gana dinero y no se piensa en dar al que lo necesita. No tengo nada que ver con la persona que era antes, porque aunque sean cinco centavos que dé lo hago con amor. Es otra forma de ver la vida, por eso cuando alguna institución benéfica me llama acudo de inmediato. Hace 20 años que no hay una persona que pueda decir que me fue a saludar y no la atendí”.
CHARYTIN
A su regreso al País luego de esa primera emigración, Charytín recibió otro golpe: la pérdida de su segundo hijo por un embarazo ectópico. La pena dio paso a la felicidad cuando le anunciaron que la cigüeña la visitaba nuevamente, esta vez con la llegada de sus mellizos Sharina y Alexander, hoy de 18 años.
Sin embargo, la alegría se empañó con la noticia de que el varoncito sufría de hidrocefalia. Contrario a la ocasión anterior, esa vez no le reclamó a Dios por el hijo que murió y se aferró a su fe cristiana y se dio el milagro.
“Cuando nació abrió la válvula del cerebro y eso es muy raro que ocurra, porque esa cabeza no me cabía en el vientre de lo grande que era, pero aprendí que nadie tiene derecho a reclamarle a Dios ni por lo más malo que le suceda”.
Los tres hijos de la pareja le han seguido los pasos. Shalim, el mayor, es cantante, actor de cine y televisión, y recién se estrenó como director. Mientras que Shalina estudia actuación y biología del crimen en la Universidad de Miami, y Alexander se forma en cine en una universidad de Boston.
Charytín no parece envejecer nunca. Su figura es la envidia de muchas y su secreto es comer saludable, caminar cuatro veces a la semana y nadar a veces. Esa es la fuente de su energía.
“A mí me tienen prohibido el café en el programa porque me pone a brincar. Mis compañeros (Felipe, Lilia y Maritza) se mueren de la risa”.
Algo increíble es que la artista anima un programa de chismes, pero no habla mal de nadie.
“No puedo herir a un compañero, nunca me he burlado de nadie y la empresa aceptó que hiciera mi trabajo con mi corazón amoroso”.
Chary, quien revela que no se puede morir sin estudiar sicología, ve a la nueva generación de artistas como a sus hijos.
“Pienso en los caminos largos que les esperan en esta carrera, lo que les queda por vivir y me conmueve. No hace mucho estaba en un show en Los Ángeles rodeada de artistas jovencitos, y no se sabía quién era menor porque en mi mente no existe el tiempo. Hablo como si no me fuera a morir nunca; lo que me mantiene es la alegría de espíritu y mi buena salud. Cada día para mí es algo grandioso”. (Patricia Vargas/El Nuevo Día)
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